Psicofertilidad

Psicologia y coaching de la (In)Fertilidad

Pensamientos ante la espera del bebé

Los pensamientos automáticos son aquello que nos decimos a nosotros mismos de manera espontánea y más o menos consciente, sobre lo que nos preocupa, lo que nos gusta o disgusta, lo que creemos de nosotros  mismos o de los demás, etc. Este diálogo interno tiene una relación directa sobre nuestras emociones  y nuestro manera de sentirnos. Y muchas veces condiciona también, nuestro modo de actuar.

Nuestra mente está todo el día produciendo pensamientos, saltando de un tema a otro, resolviendo y ocupándose, sin muchas veces ser conscientes de ello o proponérnoslo. Y como buen órgano programado para pensar y buscar soluciones, nuestra mente no se rendirá fácilmente ante situaciones difíciles que la vida nos traiga. Es precisamente por ello, que en momentos dónde sentimos incertidumbre o tenemos poca capacidad de control, nuestros pensamientos automáticos se incrementarán, tratando de resolver la situación y dándonos una señal de alarma continua, para que nos pongamos “manos a la obra”.

¿Pero qué pasa con las cosas que no tienen solución inmediata? ¿O que no tienen la solución que desearíamos? ¿O con las cosas que requieren posponer la solución? ¿Cómo hacemos para “desconectarnos” de nuestra mente en estas situaciones?

 La espera de un bebé, cuando éste no llega, es una de estas situaciones en las que, por desgracia tenemos poca o nula capacidad de control. Sin embargo, a pesar de ser conscientes de esta realidad, a la mayoría de personas les resulta inevitable dejar de pensar.

 Los pensamientos automáticos más comunes durante el proceso tienen que ver con:

–   Anticipación de las consecuencias: “Me dolerá, lo pasaré mal”, “No saldrá bien”.

–   Generalización y dramatización: “mi vida no vale nada”, “soy desgraciado/a”.

–   Los “debería”: “Debería salir bien” “Debería ser capaz de relajarme”

–   Tratar de adivinar: “ese gesto que ha hecho la doctora, indica que algo va mal”, “estas molestias que siento, seguro que significan algo negativo”.

Estos son algunos de los pensamientos más característicos de la persona que está pasando por un proceso de fertilidad. Y es que, forma parte de nuestro mecanismo de supervivencia el hecho de planificar, tratar de prever, pensar y crear soluciones, sin embargo en situaciones donde “no podemos hacer nada”, prestar atención a este tipo de pensamientos puede resultar agotador y generarnos más ansiedad.

En terapia facilitamos estrategias para aprender a centrar la atención en lo que realmente podemos controlar y resolver en cada momento. Aprendemos a concentrarnos en el presente y vivir cada proceso del tratamiento, de forma pausada y lo más relajada posible, abiertos a sentir y a aceptar las emociones que vayan surgiendo, sin tratar de controlarlas o pararlas.

En próximas entradas facilitaremos algunas estrategias al respecto.

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Esta entrada fue publicada el marzo 2, 2012 por en Gestionar las preocupaciones.

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