Psicofertilidad

Psicologia y coaching de la (In)Fertilidad

Las Técnicas de Reproducción Asistida: Practicar Mindfulness para vivirlo con más serenidad

mindfulnessCualquier pareja o mujer que pasa por una Técnica de reproducción asistida, iniciará el proceso con un estudio de infertilidad. Se trata de un momento esperanzador para estas parejas o mujeres, ya que el hecho de conocer cuál es su problema, les hace pensar que la solución está más cerca. Sin embargo, es sólo el principio de un largo camino a recorrer.

Durante el tratamiento es habitual experimentar un vaivén de emociones, así como pensamientos negativos. También aparecerán sentimientos contradictorios cómo la ilusión y la esperanza de llegar a ser padres gracias al tratamiento, y, por otro lado, la incertidumbre y la impaciencia después de cada paso en el proceso. Uno de los síntomas más frecuentes en la mayoría de parejas es la ansiedad o el nerviosismo. La pareja se expone a muchas situaciones estresantes como el momento del diagnóstico de infertilidad, el día de la punción para extraer los óvulos o los días de espera tras la transferencia de los embriones. Además, al tratarse de un tratamiento que puede durar meses, el nerviosismo y la ansiedad pueden aparecer durante largos periodos de tiempo.

Este estado de tensión produce bloqueos tanto físicos como emocionales y nos impide afrontar los obstáculos con las fuerzas necesarias. En cambio, mantener la serenidad y la calma nos ayudará a llevar mucho mejor todo el tratamiento, y, sobretodo, a enfocar cada momento con más optimismo.

¿Qué es lo que puedes hacer para relajarte y recuperar esta serenidad? Existen varias técnicas y ejercicios que puedes poner en práctica. Hoy, te invitamos a conocer qué es el Mindfulness y te explicamos los pasos a seguir para que puedas recuperar el bienestar cuando aparece una situación estresante.

¿Qué entendemos por Mindfulness?

Mindfulness significa atención plena en el momento presente. Consiste en observar lo que aparece en nuestra consciencia sin juzgarlo y permitiendo su presencia independientemente de su cualidad afectiva. También es la capacidad de vivir el momento adoptando una actitud de curiosidad, apertura y aceptación. Puede parecer una nueva forma de enfocar la vida, sin embargo, cada uno de nosotros hemos practicado Mindfulness sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando éramos niños y focalizábamos toda nuestra atención en el momento presente (disfrutando de la comida, del juguete que teníamos delante o de las caricias que recibíamos de nuestra madre).

Ejercicio de ID-10089682Mindfulness

El ejercicio que te propongo a continuación consiste en recorrer tu cuerpo mentalmente, centrando tu atención en cada parte. Al principio, te parecerá un ejercicio difícil, ya que seguramente tu mente se distraerá con pensamientos que aparezcan. No te preocupes, es normal. Cada vez que te des cuenta que te has distraído, redirige tu atención con amabilidad al momento presente, a tu cuerpo.

Antes de empezar, ponte en una posición cómoda, ya sea sentado con la espalda recta o tumbado boca arriba y cierra los ojos suavemente.

Toma consciencia de tu respiración, sintiendo como el aire entra y sale de tu nariz. Sin tratar de cambiar nada, sólo centrándote en el momento presente.

Ahora lleva tu atención a los dedos de los pies y fíjate si notas alguna sensación en los dedos, sin moverlos. Es posible que sientas hormigueo, cosquilleo, frío o algún picor. También es posible que no sientas nada. Explora las plantas de los pies y las sensaciones de contacto con el suelo. Continúa avanzando y dirige tu atención a la parte baja de las piernas. Siente como tu respiración te acompaña en este recorrido, al inspirar aumenta tu concentración en la parte del cuerpo que estás explorando. Al exhalar suelta esta parte del cuerpo, relajándola cada vez más. Asciende hasta la rodillas, notando cualquier sensación que aparezca. Nota también si hay ausencia de sensaciones. Continua subiendo, poco a poco, por la parte superior de tus piernas. Busca sensaciones físicas reales, sin intentar crear sensaciones ni juzgar lo que te encuentras. Continua des del muslo, hasta la ingle y después hasta la cadera. Lleva ahora tu atención a la parte baja del tronco contactando con lo que allí aparece. Con cada inspiración observa las sensaciones y con cada exhalación relaja tu cuerpo. Nota si hay contacto con alguna superficie, si hay dolor o alguna molestia. Si aparecen comentarios mentales, déjalos ir. Puedes continuar ascendiendo por tu espalda haciéndote consciente de tus sensaciones, hasta que llegues a la parte cervical. Siente el efecto de tu respiración en toda la espalda mientras inspiras y suelta toda tu tensión y rigidez al mismo tiempo que exhalas. Ahora, lleva tu atención al abdomen y siente como se hincha y se deshincha. Asciende hacia el pecho, quizás sientas los latidos del corazón. Observa mientras vas respirando cualquier sensación que aparezca, ya sea agradable o desagradable. Ahora lleva tu atención a las manos, contactando con las sensaciones que notas en los dedos o la palma de las manos. Seguidamente, asciende por los brazos recorriendo la muñeca, la parte baja del brazo, el codo, la parte superior del brazo y el hombro. Siente el efecto de la respiración al observar el brazo. Si aparecen pensamientos que te distraen, obsérvalos, toma distancia y redirige tu atención al lugar en el que estaba. Lleva ahora tu atención al cuello explorando si hay sensaciones de tensión. Continua por la barbilla, la mandíbula y los labios. Siente el aire entrando por tu nariz. Continua explorando las mejillas, las orejas, los ojos, las cejas y la frente. Observa con detenimiento la expresión de tu cara. Nota el efecto de la respiración. Cuando inspires centra tu atención en las sensaciones de tu cuerpo y cuando exhales, libera la tensión y relájate. Observa este momento aceptándolo tal y como es. Ahora, poco a poco, puedes ir abriendo tu atención hacia el exterior y volver a contactar con lo que te rodea.

Puedes hacer este ejercicio en silencio, recordando mentalmente los pasos descritos. Otra opción, es leer el ejercicio en voz alta y grabarte. De esta forma, podrás hacer la práctica de manera guiada y te será más fácil seguir el ejercicio.

Anna Vives Navarro

Psicoterapeuta

http://www.avpsicologia.com

 

* Fuentes de las imágenes:

photo credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/daztall/12903699615/”>darraghoconnor12</a&gt; via <a href=”http://photopin.com”>photopin</a&gt; <a href=”http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/”>cc</a&gt;

http://www.freedigitalphotos.net

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el octubre 28, 2014 por en Emociones e infertilidad.
A %d blogueros les gusta esto: